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DEJEMOS DE SUBESTIMAR A CHINA | International Transport & Logistics Lawyers

DEJEMOS DE SUBESTIMAR A CHINA

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DEJEMOS DE SUBESTIMAR A CHINA

Dentro de la inmensa riqueza que la sabiduría popular nos ofrece, al referimos a China como la nueva potencia emergente, se cumple a la perfección el dicho » no hay mayor ciego que el que no quiere ver».

Esta visión del gigante asiático como la de un adolescente recién emancipado que sobrado de energía se aleja desafiante del camino paternal, es tan limitada y eurocentrista que obvia hechos como que China ya era una potencia mundial antes de que Roma formara su propio imperio.

En este sentido el hallazgo en 2016 de dos esqueletos de origen asiático en un cementerio situado al sur de la ciudad de Londres, datado entre los siglos II y III , revela la posible existencia de relaciones comerciales entre el Londinum Romano y la China imperial de la dinastía Han.

Estos vestigios suman nuevas evidencias de las relaciones entre China y el Imperio romano, ya reflejadas en documentos chinos del año 166, que recogen la llegada al país asiático de Marco Licinio Craso, embajador del emperador Marco Aurelio.

Esta incesante tradición comercial entre Asia y Europa se remonta a más de 2500 años, siendo inicialmente heredada por los mercaderes asiáticos y árabes a través de la ruta de la seda, y posteriormente consolidada en los S XIV y XV por las rutas marítimas portuguesas, lo que ha propiciado una influencia comercial que llega hasta nuestros días.

A día de hoy China plantea el centenario de Partido Comunista de Mao como el renacimiento de una cultura expansiva que se sustenta en un modelo de  economía sólida, y se proyecta desde una visión eminentemente pragmática del mundo y de las relaciones comerciales.

Esta influencia geo-política se direcciona hacia dos áreas de influencia natural: El denominado «collar de perlas» que abarcan los océanos Índico y el Pacífico, y la conocida «ruta marítima de la seda», que enlaza Asia con el continente europeo y África.

De tal modo que esta ambición de consolidar su influencia internacional se ha materializado en más de 25 proyectos de infraestructura logística y portuaria en los últimos 10 años, lo que ha supuesto la inversión de más de 11.000 millones de dólares en 18 países distintos por cuenta de las compañías Cosco y China Merchants (esta última de naturaleza mayoritariamente estatal).

Un ejemplo de esta expansión en el Mediterráneo Oriental la encontramos en el adquisición en 2016 del 51% del Puerto del Piraeus, el mayor de Grecia, a manos del grupo empresarial Cosco Shipping.

Adquisición que a tenor de los resultados (75% de aumento de volumen de carga en 2019 respecto 2013), ha supuesto un «ejemplo exitoso de cooperación con beneficios mutuos» según afirmó el ex primer ministro griego George Papandreou en una entrevista reciente.

 

Un conflicto latente

Los sucesivos gobiernos estadounidenses (antes de Donald Trump ahora de Joe Biden) han pasado de observar con recelo los movimientos del gigante asiático a aplicar importantes sanciones a los socios comerciales de China y adoptar medidas proteccionistas en industrias consideradas «sensibles» como son la de los semiconductores y el 5G.

En respuesta a lo que Pekin denomina una «caza de brujas» frente a los fabricantes de tecnología china Huawei, o SMIC (la mayor fabricante de chips del mundo) entre otros, el ejecutivo de Xi Jinping ha aprobado distintas leyes que atribuyen potestad a los tribunales chinos para sancionar a empresas que cumplan con aquellas leyes extranjeras que atenten contra intereses nacionales.

Esta pugna por la hegemonía económica mundial se libra en todos los frentes; desde las instituciones internacionales como la OMS o la OMC (a la que China pretende aplicar importantes reformas) hasta en foros como el de DAVOS o el G20; así como incluso en organismos internacionales : OMI, CE…..

La humanidad va a asumir su mayor reto a lo largo de los próximos 30 años. Habrá de luchar contra el agotamiento de los recursos naturales, contra el cambio climático, contra la contaminación marina y perdida total de su biodiversidad, así como la crisis del agua potable.

Europa y Estados Unidos deberán decidir si quieren dedicar sus esfuerzos a competir con China en una versión 2.0 de la Guerra Fría o tratar de hacer frente a los retos del futuro con la curiosidad y respeto con la que los habitantes de Londinum pudieron observar las costumbres de aquellos primeros seres de ojos rasgados.

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