El robo de mercancías en almacenes, centros de distribución y en la fase transporte, se ha convertido en una de las mayores amenazas para la cadena de suministro a nivel mundial. En el ámbito europeo, durante el año 2023, se produjeron un total de 1.736 robos de mercancías declaradas por valor superior a los 600 millones de euros.
Por este motivo, los robos representan uno de los mayores riesgos para empresas de fabricación, almacenamiento y transporte. Además, existe una tendencia de mayor complejidad y diversificación de los delitos relacionados con el transporte y la compraventa internacional de mercancías.
Entre estas prácticas delictivas más comunes, se incluyen la falsificación de documentación, manipulación de las tarifas, la suplantación de identidad de los transportistas y cobros por servicios que no han sido prestados.
¿CUÁLES SON LOS DELITOS MÁS FRECUENTES?
Además de los robos, una de las prácticas delictivas más recurrentes son las relacionadas con falsificación documental en las que se alteran documentos de transporte, como albaranes, facturas, cartas de porte y certificados de origen con la finalidad de apoderarse total o parcialmente de la carga.
Otras formulas habituales, son las diversas variantes de estafa en las que se obtiene un lucro mediante la realización de diversos engaños, como es el caso de la suplantación de identidad de cargadores o destinatarios de la mercancía, simulando la identidad de empresas de reconocido prestigio para acabar apropiándose de forma ilícita de las cargas o contraprestaciones.
De la misma manera, los delincuentes pueden hacerse pasar por operadores de transporte legítimos utilizando documentación robada o falsificada, logrando recoger y desviar mercancías sin que el remitente o el destinatario se den cuenta. Además, recurren a documentación falsificada para justificar traslados o almacenamientos ficticios y cobrando servicios que nunca se realizaron.
¿COMO PREVENIR ESTOS DELITOS?
Aunque, al igual que en el caso de los robos en viviendas, es prácticamente imposible evitar por completo la posibilidad que alguien pueda entrar en nuestra hogar, existen numerosos mecanismos que pueden disuadir a los malhechores y minimizar el riesgo de sufrir estas desagradables situaciones.
El uso de tecnologías; como el control por GPS no solo proporciona a los transportistas las rutas más convenientes, sino también permiten monitorear en tiempo real la posición y el estado de la mercancía. Esto ayuda a detectar los desvíos no autorizados y rutas sospechosas que puedan ser indicativas de una posible estafa o robo.
Adicionalmente, encontramos sistemas más novedosos, como es el caso de la tecnología blockchain, que permite realizar un seguimiento en cada etapa del transporte de mercancías de manera inmutable y transparente, lo que previene fraudes relacionados con la falsificación de documentos mediante su registro digital.
Por otro lado, la automatización de procesos, como la creación de albaranes y facturación electrónica, puede reducir el margen de error y minimizar el riesgo de manipulación de documentos por parte de estafadores. Esto permite asegurar un control riguroso de las transacciones en todo momento.
Asimismo, a lo que respecta a los dispositivos RFID y los sensores IoT, estos pueden monitorear constantemente el estado de las mercancías y alertar en tiempo real la manipulación no autorizada de estas.
De la misma forma, la capacitación de conductores, operadores logísticos y otros intervinientes son esenciales para detectar estas practicas, conocer y aplicar los protocolos de seguridad que se han de seguir ante situaciones sospechosas.
¿QUÉ MODIFICACIONES SUGERIMOS?
Como propuesta, consideramos que resultaría más beneficioso establecer una base de datos compartida que recopile información sobre patrones de fraude y tácticas empleadas por los delincuentes. De esta forma, las empresas podrían anticiparse a identificar y prevenir nuevos riesgos y tendencias delictivas.
Asimismo, resultaría de útil la aprobación de normativas que obliguen a las empresas a adoptar medidas de seguridad, como el uso obligatorio de GPS, blockchain o sensores IoT, lo que contribuiría a una reducción significativa de los riesgos de sufrir un delito.
En definitiva, las aplicaciones de estas medidas pueden suponer para las empresas del sector un proceso tedioso y poco atractivo, respecto a otras inversiones que se materializan en una ganancia directa.
Sin embargo, su implementación supondrá la disminución de un riesgo más incipiente y común de lo que desearíamos, así mismo, posibilitará dotar de una mayor seguridad la cadena de suministro global.
